Como nos gustaría algún día poder vivir desde dentro una gala de entrega de los Oscar de Hollywood. La madrugada de este domingo al lunes, volvimos a engancharnos por televisión a la 85 edición de los premios, y mientras mirábamos el desfile de artistas por la alfombra roja, comentábamos y recordábamos nuestra visita por el Paseo de la Fama en Hollywood. Sigue leyendo «El paseo de la Fama en Hollywood. Los Angeles»
Esquiando en Vallnord. Andorra 2013.


Nuestro huerto urbano en la radio!!!
Siempre hemos oído que las verduras del campo, de proximidad, son mucho mejores que las del supermercado. Y es cierto, sin lugar a dudas! Y a veces no sabemos dónde ir a comprar unos buenos tomates, o nos queda lejos … Pues una buena opción para poder comer sano, bueno y sobre todo, bien de precio, es montarnos un huerto urbano en casa! Y encima nos han hecho una pequeña entrevista en la radio para hablar de nuestra experiencia.
La Plaza San Pedro del Vaticano
Desde que el lunes (11 febrero 2013) salió la noticia de la renuncia del Papa, no hemos parado de ver imágenes de la Ciudad del Vaticano, y claro, no nos hemos podido contener y hacer un pequeño post sobre la ciudad-estado más pequeña del mundo. Sólo medio kilómetro cuadrado y 900 habitantes, conforman este Estado independiente que está situado en medio de Roma. Es tan pequeño, que sólo la Basílica y la Plaza de San Pedro ya ocupan el 20% del territorio.

Eso sí, a pesar de ser minúsculo, se puede considerar la casa de más de 1.000 millones de fieles en todo el mundo. Y es que la Santa Sede es la máxima institución de la Iglesia Católica y cada año recibe la visita de un montón de turistas y devotos (y no entraremos a valorar ningún concepto religioso en todo el post). La Ciudad del Vaticano está situada no lejos de la orilla derecha del Tíber, sobre un modesto cerro que forma parte de las Montañas Vaticanas. Su frontera está delimitada en parte por unas murallas y llega hasta el límite de la Plaza de San Pedro, donde una franja de travertino en el pavimento hace converger las extremidades de las dos alas de la columnata. El Estado de la Ciudad del Vaticano nació con el tratado de Letrán, firmado entre la Santa Sede e Italia el 11 de febrero de 1929.




La Plaza, construida por Gian Lorenzo Bernini (entre 1656 y 1667) está flanqueada por una monumental columnata y hace que una vez entramos en la Plaza, nos sentamos muy pequeños. ¡Todo es enorme! Coronada por 140 estatuas de santos, de 3,20 metros de altura cada una, la balaustrada sobre las columnas tiene forma de dos brazos que conducen hacia la Basílica. De hecho, según palabras del propio Bernini, «siendo la Iglesia de San Pedro madre de todas las demás, su pórtico había brindar una acogida maternal, de brazos abiertos, a los católicos«.

También es muy característico el enorme obelisco (25 metros de altura y 327 toneladas) situado en medio de la Plaza y transportado directamente desde Egipto, así como una fuente a cada lado del mismo. Y algo que sorprende, es ver el uniforme de la famosa Guardia Suiza, encargada de la seguridad papal. Con unos requisitos muy especiales (nacionalidad suiza, ser católicos, solteros, y medir más de 1’74 metros) se pueden ver haciendo guardia por diferentes puntos de la Plaza.


Y si la Plaza es imponente, el edificio principal que lo ocupa está a su altura. Se trata de la Basílica de San Pedro, uno de los lugares más sagrados por el catolicismo (post en praparación). Su interior es enorme, de hecho es la mayor iglesia cristiana del mundo, y su Cúpula es espectacular. Se puede subir y admirar las vistas de la Piazza San Pietro y buena parte de Roma.


También recomendamos muchísimo una visita a los Museos Vaticanos (post en preparación). Es inevitable sorprenderse ante la cantidad de obras de arte que podemos encontrar. Pintura, escultura, manuscritos, mapas, mosaicos, relieves, arquitectura … ¡Es inmenso! Y eso que muchas obras están cedidas por todo el mundo. Imposible verlo todo en un día si nos detenemos en todas las salas. Ubicado en el Palazzo Apostólica Vaticana, está formado por dos edificios, unidos por kilométricas galerías. Nosotros dedicamos especial atención a la Pinacoteca y las Stanze di Raffaello, como se denominan las habitaciones que el Papa Julio II hizo decorar a Rafael.



Y nos enamoramos, como no, de una obra que a pesar de verla muchas veces por televisión, no fuimos conscientes de lo que era hasta pisarla: la Capilla Sixtina. 4 años (del 1508 al 1512) tardó Michelangelo Buonarroti en decorar la bóveda de la Capilla, y 5 años más (1535 a 1541) en crear una de las obras más universales, el Juicio Final, pintado al fresco sobre la superficie del ábside. A pesar de la multitud de visitantes, pudimos encontrar un rinconcito donde sentarnos, y con la ayuda de una guía, pudimos admirar durante bastante tiempo esta maravilla. Para variar (y ya sabéis que pensamos sobre este tema –ver post-), está prohibido hacer fotos dentro de la Capilla. Así que, como siempre en estos casos, se suceden las reprimendas del personal de seguridad a los miles de turistas que intentamos capturar un recuerdo de esta sala.


No tardaremos mucho en saber que un nuevo Papa ha sido elegido por los cardenales con derecho a voto, y lo harán dentro de esta espectacular Capilla. ¿Veremos pronto la fumata blanca?
ACTUALIZACIÓN: Pocos días después, es elegido el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio como Francisco, nuevo Papa de Roma.
PD: Por cierto, si queréis saber más sobre el genio del Renacimiento, os recomendamos el libro «Michelangelo. La agonía y el Éxtasis«, una biografía novelada de Irving Stone. Buenísimo!
MÁS INFORMACIÓN:
- Web oficial Información turística de Roma
- Billetes Museos Vaticanos : 16€
- Web venta bitlletes Museos Vaticanos online (suplemento 4€)
- Información tarjeta Roma Pass
- Billetes de transporte público: 1’50 € (da derecho a un único recorrido en metro y a varios en bus dentro de los 100 primeros minutos desde la validación)
- Billetes Colosseo + Palatino + Foro romno: 12€
- Web venta billetes Colosseo online (suplemento 2€)
Seattle, la ciudad esmeralda. Estados Unidos
Con el nombre de «ciudad esmeralda» se conoce a Seattle (USA), debido a las grandes zonas de naturaleza y bosques que la rodean. Nada extraño, ya que sólo 150 kilómetros la separan de la frontera con Canadá, y está rodeada por grandes Parques Nacionales como el Olympic, el North Cascades, el Mount Rainier o el Mount Baker. Está situada sobre una lengua de tierra que separa el gran lago Washington y la bahía de Puget Sound, que forma parte del Océano Pacífico. Así que, además de una gran ciudad americana (con todas sus ventajas e inconvenientes), podemos hacer un montón de excursiones organizadas por los alrededores o alquilar un coche y hacerlo por nuestra cuenta.


También se la conoce como «Rainy City» (ciudad de la lluvia) debido a que llueve muy a menudo o «Gateway to Alaska» (puerta de entrada a Alaska) por su buena comunicación con este estado americano. De hecho, fue una de las razones para visitar Seattle. Recordemos que decidimos pasar unos días aquí después de nuestra ruta por Alaska y Hawaii. Tras un largo viaje, siempre intentamos reservarnos unos días para, antes de volver a casa, pasar unas jornadas en una gran ciudad y no hacer más que caminar sin rumbo fijo, comer bien y disfrutar de una gran urbe.

Y prácticamente íbamos sin haber leído nada de ella, porque nos bastaba con pasear por su centro (o Downtown) y poco más. Esto no quiere decir que en los 4 días de visita no saliéramos del hotel; ¡¡al contrario !!! Caminamos un montón y recorremos calles y avenidas, absorbiendo la vida de una gran ciudad estadounidense, que es algo que nos encanta hacer. Lo reconocemos, nos gusta mucho el turismo americano (que no quiere decir pro-yanqui).





Sobre todo se convirtió en un agradable final de ruta, debido al buen tiempo que encontramos. 4 días de auténtico sol a pesar de ser octubre y encontrarnos en una de las ciudades más lluviosas de la costa oeste. De hecho, algunos de sus habitantes nos lo habían dicho: – «Qué suerte tenéis, chicos. En esta época es extraño tantos días seguidos de sol». Si incluso una de las frases célebres de la ciudad, publicitadas en magnets lo dice:

Nuestro hotel es muy recomendable. El Five (ver nuestra opinión en Tripadvisor), destaca por sus instalaciones modernas y unas confortables habitaciones. Está situado en un agradable paseo a 5 minutos del centro, en plena 5th Avenue, y a unos pasos de Pine Street, una de las calles con más comercios, restaurantes y vida de la ciudad.
Probablemente lo más conocido por los turistas es la Space Needle (aguja espacial), una torre y mirador de 184 metros de altura, todo un icono de la ciudad. Es el símbolo más reconocible, y sale en un montón de series y películas. Frasier sucedía en Seattle, así como Anatomía de Grey (en la mayoría de planos de la ciudad siempre sale la torre), o pelis como la saga Crepúsculo. El recinto ferial que rodea la torre se ha convertido en el llamado Seattle Center, y además de parques y jardines, encontramos Centros Cívicos, deportivos, y museos.
Quizá el más conocido es el EMP (Experience Music Project), un museo interactivo dedicado a la música (no podemos olvidar los grandes músicos y bandas nacidos en la ciudad –Jim Hendrix, Nirvana, Pearl Jam…-) y con un reconocido estilo arquitectónico (diseñado por Frank Gehry). A nosotros, lo que más nos sorprendió fue el museo Glass Garden del artista Dale Chihuly, con obras realizadas en vidrio y expuestas en un gran jardín.


Otra cosa muy conocida en la ciudad es su monorraíl. Una especie de metro que circula por una estructura aérea y comunica precisamente la zona de la torre Space Needle y el Downtown. El trayecto que cubre no es muy largo, y se puede hacer también en agradable paseo.
Pero a nosotros, lo que más nos gustó de la ciudad es la zona del Pike Place Market. Abierto todo el año, este mercado y sus alrededores, es una de las atracciones más emblemáticas de Seattle. Fruta, verdura, muchas flores, ropa, joyería, regalos… Un montón de tenderetes llenan el mercado. Pasear es una delicia. Pero seguramente lo más conocido son sus pescaderías, todo un espectáculo para los turistas. Y la reina de todas ellas es la Pike Place Fish Market.
El pescado vuela literalmente en manos de los pescaderos, que se los lanzan entre ellos ante la mirada sorprendida de la gente. Todo un espectáculo. Además, en el mercado podemos encontrar más de un lugar para comer. La calle exterior llamada Pike Place está llena de pequeños restaurantes y cafeterías. Precisamente allí encontramos el primer Starbucks que se fundó en el mundo y que más tarde originó el gran imperio de las cafeterías. Una gran cantidad de turistas mitómanos hacen cola a diario para decir que se han tomado un café allí. Visitarlo el fin de semana es garantía de multitud, pero el ambiente es genial.




También es conveniente caminar por la paralela Western Avenue y tomarse un descanso en el Victor Steinbrueck Park, una zona ajardinada donde podemos sentarnos en el césped mientras comemos un sandwich y disfrutamos de unas buenas vistas del mar. Enfrente encontramos la zona de los muelles (Piers), siempre llena de vida en cualquier ciudad americana, aunque los más turísticos los encontramos entre el Pier 50 y 60, en un corto paseo hacia el sur del mercado.
Allí tenemos el Seattle Aquarium, el Waterfront Park, algunos de los restaurantes más turísticos de la ciudad, como el Crab Pot o el Elliott’s Oyster House, donde podemos degustar un fantástico marisco (el cangrejo gigante es el rey) y ostras. Ah! Y vimos la nueva gran atracción del puerto, la enorme noria (53 metros) Seattle Great Wheel, en el Pier 57, construida en el 2012 y que es una de las más altas de todo Estados Unidos.



Por cierto, estas son algunas recomendaciones de restaurantes que probamos y nos parecieron ideales para compartirlas:
- Icon Grill. Buena comida estadounidense. En el Downtown. 5th Avenue con Virginia Street
- P.F. Chang’s China Bistro.. Un chino de mucha calidad. En el centro comercial Westlake Center. 400 de Pine Street.
- Lola. Mucha variedad en un lugar siempre lleno de gente. 4th Avenue esquina Virginia St
- Japonessa Restaurante japonés de categoría. Buenísimo !! 1st Av esquina Union St.
- Dahlia Bakery. Un horno de pan y pequeña cafetería ideal para desayuno / merienda. Al lado tienen un restaurante de los mismos propietarios: Dahlia Lounge. 2001, 4th Avenue
Si continuamos bajando por el puerto, llegaremos hasta la estación de ferrys, donde podemos embarcarnos en algún barco y visitar alguna de las islas que se encuentran frente a Seattle. Nosotros fuimos a la aventura y sin conocer destino tomamos uno de los ferrys para ver algo diferente. La casualidad hizo que descubriéramos el trayecto hasta Bainbridge Island, y pudiéramos ver un lugar muy bonito, con unas vistas al atardecer geniales !! (Post en preparación)


Y si nos desplazamos un poco más, hacia el este de la ciudad, divisaremos el principal estadio deportivo, el CenturyLink Field. Con una gran tradición deportiva, allí juegan los equipos Seattle Seahawks de fútbol americano y los Seattle Sounders, de la liga principal de soccer, es decir, nuestro fútbol. Este equipo tiene una de las aficiones más importantes del país, y tuvimos la ocasión de comprobarlo en directo. Los días de partido se reúnen horas antes cerca del estadio (entre Occidental Park y Main Street) y montan una buena celebración para ir juntos hasta el campo (ver nuestro post de esta fiesta).


Más al noreste encontramos la zona de Central Business District, llena de oficinas y bancos. Seguro que los días laborables debe estar llena de gente y con buenos lugares para comer, pero nosotros la visitamos por casualidad un domingo y como podéis suponer, no había ni un alma por las calles (es lo que tiene ir sin rumbo fijo…)


Relativamente cerca, podemos adentrarnos en el típico barrio chino que tiene toda gran ciudad americana. Y además de Chinatown, también os dejamos los nombres de otros barrios, como Ballard, Bellevue, Capitol Hill, Fremont … La lista es larga, ya que el área metropolitana de Seattle tiene casi 4 millones de habitantes. Este mapa localiza los puntos a los que hacemos referencia en el post:
Uno de los barrios que más nos gustó es el de Queen Anne (próximo post). El nombre del distrito proviene del estilo arquitectónico típico de muchas de las primeras casas de esta zona, que son carísimas y lujosas mansiones históricas. Muchas están situadas sobre una colina donde también encontramos Kerry Park, un bonito lugar donde despedirse de la ciudad. Desde allí, tendremos una de las mejores vistas, la que buscamos los turistas para quedarnos con una visión global de la ciudad de Seattle, la ciudad esmeralda …

Fotografiando dulces momentos
Nos gusta escribir y fotografiar sobre viajes que hacemos, porque nos provocan un montón de sensaciones. Y eso es lo que también hacemos de vez en cuando con la cocina. Nos gusta cocinar, comer y fotografiar los alimentos, y hoy hemos decidido mostrar las últimas recetas de pasteles y dulces que hemos hecho en casa.
Sigue leyendo «Fotografiando dulces momentos»
Historia de una foto (VII). Las mil y una fotos…
Cuántas veces, aprovechando la evolución de las cámaras digitales, hemos utilizado la ráfaga para disparar un montón de fotos sobre una acción? Y no lo niego, es muy útil. Es más, en aspectos como el deporte, es esencial que la cámara capture muchos frames por segundo para tener esos momentos únicos.
Pero cuántas veces nos encontramos con que tenemos una secuencia de 8 o 9 fotos de un mismo momento y nos cuesta elegir una? Entonces, ¿qué es mejor? ¿Disparar una buena ráfaga o foto a foto? Como siempre, es cuestión de gustos. Cada persona es libre de usar el método ideal para uno mismo. Yo siempre he sido partidario de hacer una foto cada vez que acciono el disparador, y sólo usar la ráfaga por alguna captura de animales o para deportes muy rápidos. Aunque más de una vez, después de ver la foto en pantalla grande, nos damos cuenta que un microsegundo antes, o después, habría permitido tener una mejor foto.

La historia detrás de esta foto, es para explicar una sensación extraña. A veces, nuestro dedo no hace caso al cerebro, y no sabemos por qué. Marruecos, junio del 2008, estamos de excursión, sólo con la compañía de un guía, por los alrededores de Erfoud. Nos detenemos en un pequeñísimo pueblo, donde vemos mucho movimiento. Se celebra una boda bereber. La mayoría del pueblo se concentra en una gran jaima, alrededor de las novias (son cuatro), con músicos y muchos niños corriendo alrededor.
Pido permiso para hacer fotos y comienzo a moverme por todas partes. Y algo capta mi atención. Una joven (calculo unos 12 años) sale de su casa en la distancia, y se queda plantada mirándonos a Cristina y a mí. Es muy bonita, y lleva un vestido verde muy llamativo que la hace destacar de entre el marrón del desierto. Me acerco la cámara al ojo para hacer un montón de fotos, pero el dedo no me responde. No puedo disparar… Veo, a través del visor, como la chica fija la mirada en mí, y aunque no pudo decir nada por la distancia que nos separa, saca un gran pañuelo rojo y se lo empieza a colocar en la cabeza muy lentamente. Pero no huye, no sale corriendo, no hace ningún gesto de desaprobación. Simplemente me mira fijamente y es cuando deja sólo un ojo destapado que consigo hacer una única foto del momento. Entonces ella se gira y vuelve a entrar en su casa.
No hay más fotos de ese momento, sólo esta. No sé si es la que podía captar mejor el alma de aquella chica, pero es la que me hace revivir aquel momento como si estuviera grabado a cámara lenta.
El Cable Car de San Francisco
Si pensem en un mitjà de transport com el tramvia, segur que automàticament ens ve al cap la ciutat de San Francisco. I això que a molts llocs del món en fan servir de tramvies… És més, la mateixa ciutat San Francisco té diverses línies de tramvia, però les que s’han fet popular són les que es diferencien de la resta pel seu peculiar sistema de moviment. No utilitzen els cables elèctrics per sobre dels vagons, si no que fan servir un senzill (però alhora complex) sistema de cables d’acer sota terra per moure els mítics vagons de fusta que hem vist a moltes pel·lícules.Sigue leyendo «El Cable Car de San Francisco»
Descubriendo Brujas. Su centro histórico (I parte)
Desde que en 2008 se estrenó la película «Escondidos en Brujas», nos moríamos de ganas de visitar tarde o temprano esta ciudad belga. Y no nos defraudó! Brugge (como la llaman sus habitantes) es encantadora y perfecta para descubrir a pie, una de las cosas que más nos gusta cuando visitamos una ciudad.
«In Bruges» (título original de la película) dirigida y escrita por Martin McDonagh, cuenta la historia de dos asesinos a sueldo, Ray (Colin Farrell) y Ken (Brendan Gleeson), que se esconden en la ciudad mientras esperan las instrucciones de su jefe, Waters (Ralph Fiennes). El cóctel funciona: un buen guión, buenos actores, y un entorno para las secuencias (la ciudad de Brujas) que engancha por su belleza.
Pero aunque como buenos amantes del cine, no explicaremos nada más de este film, pero sí de la ciudad. A solo 1 hora en tren de Bruselas, el centro histórico de Brujas fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2.000. Una de las cosas más maravillosas es que, aunque mucha parte fue reconstruida, mantiene intactas la mayoría de estructuras arquitectónicas medievales, y pasear por sus calles y canales, nos transporta rápidamente a épocas pasadas. «Brug» significa «puente» en neerlandés, y eso ya nos da una idea de lo que encontraremos.
Como siempre contamos, nuestra visita de dos días (diciembre 2012) fue un poco alocada, en el sentido de ir sin ningún objetivo fijo, sino pasear e ir a parar allí donde algo nos llamara la atención. El casco antiguo ya requiere un buen paseo, y es ideal para absorber una buena cantidad de historia. Hace 800 años Brujas era una de las principales ciudades comerciales de Europa. Y el corazón de esta ciudad es seguramente la Plaza Mayor o Grote Markt, y allí es donde encontramos buena parte del mercado navideño, si la visitamos en esta época. Sólo hay que levantar la vista para sentirnos pequeños ante el Campanario –Belfort en neerlandés-, una torre de 83 metros de altura y escena clave de la película que da pie a nuestro post.


Belfort es uno de los 3 gigantes que se levantan sobre el horizonte de la ciudad. Junto a la torre cuadrada de la Catedral de San Salvador y el pináculo en forma de punta de la Iglesia de Nuestra Señora, estas tres torres compiten por el dominio del cielo de Brujas. La catedral, situada en el suroeste, es la iglesia más importante de la ciudad, y la torre de la Iglesia de Nuestra Señora, con 122 metros, es uno de los edificios más altos de toda Bèlgica.



La Plaza Burg compite en belleza con Markt, a pesar de ser más pequeña, y está rodeada de diferentes edificios históricos como el Ayuntamiento (obra maestra del gótico flamenco) y la Basílica de la Santa Sangre (donde se venera una reliquia de la sangre de Cristo traída de Tierra Santa). A Burg se traslada durante la época navideña, el mercado que cada miércoles se hace a Grote Markt. Flores, frutas, verduras y mucha carne encontramos en sus paradas.


También encontramos interesante Vismarkt, donde de jueves a sábado encontramos el Mercado del Pescado, y al lado la Huidenvettersplein (plaza de los curtidores), con terrazas y ambiente. Ah! y uno de los emplazamientos más bellos de la ciudad, el Muelle del Rosario (Rozenhoedkaai), donde podremos hacer la foto que resuma el espíritu de la ciudad: el canal con agua, los edificios más representativos… Una auténtica postal! En meses de buen tiempo, es el lugar desde donde salen la mayoría de excursiones en barca para descubrir los canales de la ciudad.


Un consejo, vale la pena curiosear y adentrarse en los pequeños callejones que forman los laberinto de calles del centro. Algunos seguramente no tendrán salida y sólo nos conducirán a otras casas, pero encontraremos alguno que nos conduce hasta bonitos puntos donde tendremos una mejor visión de los canales, o a alguna bonita terraza donde tomar un café, un buen restaurante o algún pub donde tomar una cerveza.



Y para alojarnos (parte importante de esta escapada belga), elegimos un bonito Bed & Breakfast situado en el centro. El Sint Niklaas (ver nuestra opinión en Tripadvisor), de solo 3 habitaciones y con una amfitriona, Anne, muy i muy amable.
Pero no sólo paseamos por el centro histórico. Quedarnos una noche en esta ciudad, es ideal para pasear sin tantos turistas, y también nos permitió alguna pequeña ruta a pie por los alrededores. Tenemos alguna recomendación para el almuerzo. Pero eso ya será otro post …
Restaurant FONDA EUROPA. Granollers
Un valor seguro. Así podemos definir uno de los restaurantes que, con el tiempo, seguramente más hemos repetido visita gastronómica, pero que hasta ahora no habíamos hecho ninguna referencia en nuestro blog. La Fonda Europa, uno de los restaurantes más conocidos del Vallés Oriental, data del 1771, o sea que de historia tiene un poco…
Con una cocina tradicional y de mercado; sabores clásicos y bien logrados; unos productos de calidad y una ubicación excelente, no es de extrañar que el restaurante (y también hotel) funcione desde hace tantos años.


La carta, muy amplia, incluye una buena variedad de platos. De primeros, podemos encontrar:
- Ensaladas variadas
- Escalivada con arenque
- Xató de Sitges
- Caldereta de llagosteta de Fornells
- Caracoles de viña a la «llauna» con sofrito
- Rollitos de col y perdiz
- Papillote de judías verdes con queso fresco de cabra
- Paella Parellada
Además, si vamos en grupo, o si apetece, podemos optar por pequeños platos para picar y combinar:
- Longaniza del Pallars
- Anchoas de la Escala con pan y tomate
- Mejillones de roca Port Lligat
- Buñuelos de Bacalao
- Cucurucho de verduras
- Platillo de jamón de bellota
Cada día de la semana, ofrecen un arroz especial de la casa:
- LUNES: Arroz ibérico de jamón y huevo frito
- MARTES: Fideos marineros de Gandia
- MIÉRCOLES: Arroz campesino
- JUEVES: Arroz del mercado de Granollers
- VIERNES: Paella de verduras km. 0
- SÁBADO: Caldero marinero de arroz
- DOMINGO: Paella Manolete


La media de precios por plato se sitúa en los 10 euros los primeros y unos 17 euros los segundos.
Además de la calidad de los platos y los productos, es de agradecer, y nosotros lo valoramos mucho, el servicio del establecimiento. Los camareros y jefes de sala, conocen a la perfección todos los platos, y siempre es un placer cuando tienes dudas sobre un plato en concreto. Se nota que llevan en este oficio (y muchos en el mismo restaurante) desde hace muchos años.
Quizás el único punto negativo que notamos, sería la presentación de algunos platos. Creemos que son demasiado clásicos y sencillos. Con esto no queremos restar ningún punto al sabor de los platos, pero cada día se da más valor a lo que nos entra por los ojos, y tal vez se podría cuidar un poco más este aspecto.
Entre los segundos, podemos encontrar carnes:
- Cap i pota
- Pies de cerdo con manzanas del Empordà
- Carrilleras de ternera con higos
- Confit de pato
- Cordero del Montseny a las doce cabezas de ajo
- «Adob» de rabo de buey
- Solomillo a la broix
- Costillas, o morcilla, o pollo, o Txuletón de ternera braseados al carbón de encina
Y una variedad de pescados:
- Bacalao estofado con pies de cerdo y alioli negado
- Pulpo a la brasa con patatas rotas y aceite de ñoras
- Steak de atún
- Lenguado a la nyoca
- Bacalao a la brasa con muselina de ajo
- El «suquet» de rape de las Casas de Alcanar
Y no podemos olvidar los postres. Aquí la lista también es amplia y variada:
- Crema catalana
- Semifrío de Canela
- Flan de huevo y leche con turrón
- Sorbete «de anís del Mono»
- Naranja a la naranja
- Piña quemada
- Selección de quesos ibéricos
- Tarta Tatín
- «Recuit» de miel de ruiseñores
- Pastel de queso con frambuesas
- Copa de chocolate negro a la menta
- Churros con chocolate

Resumiendo, la Fonda Europa es un restaurante donde será difícil equivocarse al elegir un plato entre la amplia variedad. Ya sea carne, pescado o cualquier otro producto, podemos estar seguros de su calidad, y estaremos siempre bien servidos por su personal. Eso sí, no esperemos platos modernos e innovadores, sino la cocina de toda la vida a un alto nivel.



























