RUTA ALASKA – Día 17 – Homer. Sábado tranquilo, vida de pueblo.

Empezamos a intuir el final de nuestra ruta, y hoy hemos tenido esa sensación más que ningún otro día. Homer será nuestro último pueblo a visitar en la ruta por Alaska… Después desharemos camino hasta volver a Anchorage, desde donde sale nuestro vuelo. Pero para celebrarlo, hemos ido a hacer un brunch, esta comida que se han «inventado» los americanos para los fines de semana: una mezcla de desayuno y almuerzo. Lo que ellos no saben es que esto ya lo hacíamos nosotros cuando nos levantábamos los domingos después de la fiesta de los sábados por la noche… Pero bueno, hemos repetido en nuestra bakery preferida de Homer, Two Sisters Bakery. Yo (Cristina) he comido una fantástica sopa marroquí con pollo y verduras y Manel, para no perder la costumbre, ha pedido una super guarrada de las suyas, con azúcar a tope, que se llamaba «Sticky Ban», o sea, «Pegajoso Prohibido». Os podéis imaginar cómo era!

A disfrutar del brunch. Cada uno con su especialidad…
Nos despertamos en el camping Driftwood Park de Homer

Tras el brunch y ya que hacía un día buenísimo hemos paseado por todas partes. Hemos visitado el Farmer’s Market que hacen cada sábado por la mañana en Homer. Montan tenderetes donde venden productos locales y/o artesanos. Es pequeñito pero bastante auténtico.

Los sábados se celebra el Farmer’s Market
Venden productos de la tierra
Cómo pica! Probamos algunas mermeladas y nos toca una con jalapeños…
Una buena utilidad para las botas

Nos acercamos al Split de Homer, una lengua de tierra que entra en el mar, y hoy sí que hemos podido ver águilas! Como la marea estaba baja, nos hemos podido acercar bastante a una de ellas, que se ha dejado fotografiar un buen rato, aunque no nos hemos atrevido a ir más mar adentro por miedo a quedarnos enganchados en el barro! Y Manel ha vuelto a hechar de menos no llevar un teleobjetivo más potente…

Esta descansa en un campig cerrado
Una pareja de Bald Eagles

También damos una vuelta por el puerto de Homer. Está lleno de amarres y barcos. Aquí se concentran también muchos bares y restaurantes.

La zona del puerto es muy grande, comparada con la ciudad
Una familia que vuelve al puerto con su barquita
En Homer Spit hay bares como el curioso Salty Dawg, decorado con billetes de un dolar
La carretera que va a Homer Spit
No ha llovido, pero las nubes eran de lluvia…
Playa de Homer
Playa de Homer

Después de la sesión faunística, hemos subido hasta una montaña de unos 300 metros, que hay al lado de Homer, por la East Hill Road, desde donde hay unas vistas geniales de todo el pueblo, las montañas de la otra parte de la bahía e incluso los glaciares Dixon, Portlock y Grewingk.

La Kachemak Bay
Vistas del glaciar Grewingk
La ciudad de Homer. Con su Beluga Lake y la Homer Spit al fondo

Y para acabar de rematar, hemos dado una vuelta por las tiendas del pueblo. Nada mal! Hemos pasado el rato hasta la hora de la cena y finalmente hemos decidido cenar en el restaurante que teníamos reservado, el Captain Pattie’s. Ayer acabamos con las barrigas llenas, pero hoy también promete.

Casi llegamos tarde al restaurante, porqué nos entretenemos haciendo fotos a más águilas
Entrada del restaurante Captain Patties’s

Nos sentamos en una mesa con vistas al mar, y la chica que nos atiende es super-amable. Nos decidimos por un pequeño entrante, ensaladas y pescado: salmón, una especie de bacalao y el Rockfish (no tenemos ni idea como es la traducción). Hemos acribillado a la chica a preguntas; tienen muchas clases de todo, de pescado, de salsas, acompañamientos… Uf! Nos pide qué salsa queremos para la ensalada, y nosotros pretendemos que nos explique cada una. Imposible! Nos ha traído una muestra de todas con el nombre apuntado. Qué paciencia, la pobre…

Las salsas con todos sus nombres…
Esperando la cena
Un poco de pescado. Buenísimo!

Para nosotros es muy temprano (acabamos de cenar a las 21:30 h), pero somos los últimos en salir del restaurante. Aquí funcionan como el resto de Europa, y a nosotros nos cuesta este horario, aunque entendemos que es mejor para todo. Echaremos de menos el pueblo de Homer

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RUTA ALASKA – Día 16 – De Kasilof a Homer. Primer día de playa.

No era el león tan fiero como pintaba. Hemos pasado la noche sin saber dónde habíamos ido a parar, y con la sensación de estar perdidos. Pero esta mañana el día ha comenzado espléndido, y hemos visto que habíamos acampado en Crooked Creek State Recreation Site, junto al río Kasilof. Hemos aprovechado para estirar las piernas y dar una vuelta. Y también hemos averiguado que todas estas zonas de acampadas parecen desiertas y cerradas: esta semana ha terminado la temporada oficial de pesca!

Cuando nos levantamos, la zona parece más recogida que por la noche
Cada día nos cuesta más levantarnos. Las pilas ya no se cargan…
El día se levanta magnífico
El rio Kasilof a primera hora de la mañana
Ups! Esto de ver algunos avisos sobre osos no sabemos si nos hace gracia o miedo…

La siguiente parada, continuando por Sterling Road, ha sido en Clam Gunch. Desde una zona de acampada puedes bajar hasta la playa. La visión es fantástica. Un pequeño río llega hasta el mar. La marea baja nos ha permitido un largo paseo, y todo el rato nos ha acompañado la visión perfecta de los volcanes Redoubt y Iliamna como fondo.

Playa de Clam Gunch

La ruta de hoy promete. Otro punto pintoresco: la iglesia Ortodoxa Rusa y el cementerio que hay al lado, junto al pequeño pueblo de Ninilchik. Nos acercamos a la Old Village (la parte antigua) de este pueblo, un singular enclave, donde la comunidad rusa se ​​estableció cuando Alaska pertenecía a Rusia. Sabían lo que se hacían. Seguro que pasaban mucho frío, pero qué vistas tenían…

Iglesia rusa ortodoxa
El cementerio de Ninilchik
Old Village del pueblo de Ninilchik

Precisamente continuamos un poco más, pero decidimos parar a comer en el restaurante/caravana de 3 estrellas Michelin, con los volcanes de fondo. El día es tan claro que se ven perfectamente las cumbres. Ah! Ya echábamos de menos días como estos!

Queremos una foto de los 3 con el volcán Redoubt de fondo!
El día claro nos permite ver la cima del volcán Iliamna
Una ardilla recoge piñas de los árboles

Continuamos por la carretera hasta llegar a la turística ciudad de Homer. Bien, volvamos a decirlo, turística debe ser en verano, porque ahora son 4 gatos. Pero encontramos diferentes restaurantes, tiendas y servicios abiertos. Empezamos entrando a la oficina de información. Allí nos explican qué hacer y ver en la ciudad. Intentamos quemar un último cartucho de excursión: contratar un vuelo en avioneta para llegar al Parque Nacional de Katmai, ya que no hay carreteras. Queremos ver más osos. Pero la mayoría de empresas (y hay muchas) ya han cerrado, y las que quedan no quieren volar porqué la previsión del tiempo no es clara. Qué le vamos a hacer! La parte buena es que nos ahorraremos los 1.200 dólares que cuesta la excursión!

Llegamos al pueblo de Homer
La gente del pueblo hace cola para ver películas

Para compensarlo, vamos a merendar a la magnífica cafetería Two Sisters Bakery. Fantástica!

Merendamos muy bien en la Bakery Two Sisters

Nos instalamos en el camping Driftwood Park, con vistas al mar. Es uno de los más completos a nivel de servicios, pero también los más caros (41 dólares/noche). La media de precios durante nuestra ruta va de los 10 dólares en las zonas de acampada más sencillas, hasta los 35 los más completos, pasando por no pagar nada en diferentes zonas libres. Pero todavía es pronto y no podemos parar quietos. Conducimos por todas las calles del pueblo para ver qué nos ofrece. Pasamos por el bonito lago Beluga, donde están las diferentes compañías que organizan excursiones. Está lleno de hidroaviones. El pueblo tiene otra zona de actividad, llena de restaurantes y tiendas, la Homer Spit. Es una lengua de tierra que se adentra sobre la Bahía Kachemak. Bonita. Una estrecha carretera con agua a ambos lados (más o menos alta, dependiendo de la marea), y donde podemos ver algunos animales marinos. Nos dicen que es un buen lugar donde ver águilas, pero no encontramos ninguna.

La playa de Kachemak totalmente solitaria
Muchos patos por todo el Homer Spit

Ya que estamos allí, reservamos mesa para mañana lo que nos dicen es el mejor restaurante de la ciudad, el Captain Pattie’s. Decidimos que esta noche sólo haremos algo light, pero en el pueblo. Ya toca cenar fuera de la caravana. Damos una vuelta y nos atrae el Cafe Cup, donde vemos gente esperando. Debe de ser bueno! No tenemos reserva, pero nos ofrecen una buena mesa enseguida. Tenemos ganas de algún sandwich y/o ensalada, pero cuando vemos la carta no tiene nada que ver con esto. Uf! Los platos que vemos en el resto de mesas son enormes. Todo parece magnífico. Pescado fresco, buena carne, gran carta de postres… Dios mío, nosotros no queríamos, pero nos han obligado a comer como glotones! Unas ensaladas de primero, y costillas y pescado fresco de la zona. Y lo rematamos con un pastel que no entendimos de que estaba hecho, pero que estaba buenísimo!

Unas costillas tan grandes com el pie de Pau Gasol
Salmón y halibut fresco. Buenísimo!
El pastel era tremendo, y nos remató!

Llegamos con las barrigas demasiado llenas en el camping. Qué festín. Ahora no sabemos si anular el restaurante de mañana por la noche… Nos estábamos portando bien en nuestra caravana y ahora nos comeremos todas las existencias del pueblo de Homer!

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RUTA ALASKA – Día 15 – Salimos de Seward. Día …y sí…?

Qué día más extraño. Normalmente ya lo tienen las vacaciones donde no tenemos nada reservado ni sabemos donde pararemos, pero esta ruta por Alaska aún lo acentúa más. El disponer de la autocaravana para viajar, te permite una libertad de movimientos tan grande, que a veces cuesta decidir hacia dónde vas. Y eso es lo que nos ha pasado hoy…

Estaba visto que nuestra estancia por la ciudad de Seward debía ser pasada por agua. Nos levantamos lloviendo, y vamos a desayunar de nuevo en el centro, pero esta vez con la caravana. No tenemos ganas de volver a quedar empapados. Sincronizamos el desayuno con un lavado de ropa en la lavandería (lavamos y secamos la ropa mientras hacemos un buen desayuno!).

Toda la ropa bien limpia!
En la zona donde acampamos, nos encontramos un águila de cabeza blanca que vuela entre la niebla

Y ya pensábamos que no podríamos salir de Seward, porque la carretera estaba prácticamente inundada, pero ha sido dejar la ciudad atrás, y la lluvia ha cesado. Casualidad?

Y encima rompemos los paraguas!

Tomamos la Sterling Hwy, una carretera muy bonita. Volvemos a disfrutar de los colores de los árboles, los ríos y los lagos, como por ejemplo el Tern Lake. Suponemos que es la hora de acabar de los pescadores, ya que vemos un montón recogiendo enseres a las orillas del río Kenai, con unas maravillosas aguas turquesas. Nos cuesta mucho decidir dónde parar, donde seguir, donde girar… No porque no nos guste lo que vemos, sino todo lo contrario. Queremos verlo todo, y descubrir todos los rincones. Y si giramos por aquí…? Y si tomamos este camino…? Y si…?

El Tern Lake
Es hora de recoger trastos y volver a casa
El llago Kenai
Los pescadores han visto algo en el bosque…

Nos detenemos en un rincón, junto al río y nos comemos unas ensaladas. En los supermercados Safeway puedes preparartela a tu gusto y las venden a peso.

Una buena ensalada para comer (no comemos mal, no…)

Por la noche llegamos a la ciudad de Soldotna. Como todas las de Alaska, al entrar encuentras las gasolineras, y tiendas genéricas (McDonalds, Subway, Tacobell, concesionarios de coches, restaurantes…). Nosotros paramos en una muy curiosa: «The Moose is Loose». Una mezcla de pastelería y tienda de regalos, relacionados con el Moose (los alces). Cristina ha disfrutado como una loca; camisetas, pijamas, gorros, adhesivos, pins, llaveros… de todo con la cara de estos animales.

Lo quiero comprar todo!!!! De momento, me quedo con este pijama…
No puede faltar la tienda Harley Davidson

Llenamos el «bicho» de gasolina y volvemos a dudar de donde pasar la noche. Un primer camping no nos convence, y si continuamos un poco más…? Uy, el siguiente está cerrado, y si buscamos otro…? Y el «y si…» nos ha llevado a que se está oscureciendo y no sabemos dónde parar. La mayoría de campings que tenemos en la guía están cerrados por finalización de temporada. Pero como muchos no están en la carretera general, nos hemos adentrado hacia la zona de bosques del pueblo de Kasilof. Allí, nos encontramos con una madre y una cría de moose, y claro, nos encantamos un buen rato. Paramos el motor y dejamos que coman muy cerca de nosotros.

El Moose nos mira con cara de «qué pasa, chicos?»
Él a su rollo, comiendo….

Finalmente, y casi sin saber cómo, llegamos a una zona de acampada libre, pero parece cerrada. Aún así, es muy tarde y ya es casi de noche. Decidimos acampar, aunque no estamos del todo seguros. El lugar está demasiado apartado, y de noche, parece más inquietante de lo que seguramente es. Y encima nos encontramos otro moose (enormeeeeee), comiendo junto al lugar de acampada. Pues nada, Cristina comienza a preparar algo de cena, y yo estoy a punto de invitarle a que cene con nosotros…

Y los colores del cielo cogen una fuerza…
La luz se va, y los bosques tienen un aire fantasmagórico

Solos, totalmente de noche, y los típicos ruidos del bosque. Y si nos movemos…? Y si continuamos buscando otro sitio donde acampar…? Tenemos un poco de miedo, no? Y si…?

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RUTA ALASKA – Día 14 – Seward, una gran tormenta.

Seguramente exageramos, pero hoy no ha sido lluvia precisamente lo que ha caído en la ciudad de Seward, sino una buena tormenta! Madre mía. Ya en plena noche hemos oído como caía una tormenta monumental. Y nosotros al lado del mar. Para ser sinceros, más de una vez me he preguntado si había puesto bien el freno de mano…
Ya por la mañana hemos visto que sería imposible salir a navegar por los Fiordos de Kenai, que era lo que teníamos pensado hacer. ¿Qué hacemos? ¿Nos esperamos un día más por si cambia el tiempo? ¿Continuamos la ruta?

Es muy bonito ver llover detras de una ventana de la cafetería…
Calle de Seward
Y a estos dos se les para la moto en el peor momento!

Lo mejor es decidirlo mientras hacemos un buen desayuno. Hacemos un paseo bajo el paraguas y vamos a la cafetería Sean Bean, en el centro de la ciudad. Tienen un ambiente agradable y wifi. Una compañera de mesa nos cuenta que está llegando una buena tormenta a la zona, y cuando le explicamos que queríamos salir en barco se rie y nos suelta la típica frase de: «Esto es Alaska, chicos!». Total, que no navegaremos.

Mientras llueve hacemos un café y nos conectamos a internet en el Sea Bean

Empieza a caer una lluvia intensa y a soplar mucho viento. La tormenta se acerca. Decidimos visitar el Sealife Center, una especie de pequeño oceanario donde tienen varias especies de peces, aves y otros animales de la zona. Pero como yo he tenido la gran idea de ir a desayunar a pie (Cristina quería ir en caravana), hemos quedado empapados. Las calles parecían arroyos, el agua bajaba con fuerza y cruzar la acera era misión imposible, además de romper los paraguas!! Uf! Hemos entrado en el Sealife pensándonos que nos confundían con unas focas y nos cerraban en la piscina…
El lugar no es muy grande, pero puedes ver varios acuarios con muchas especies de peces. La lástima es que están haciendo varias reformas y tienen algunas exposiciones cerradas. Pero también hay que decir que en consecuencia, nos han cobrado la mitad del precio de la entrada.

Un par de leones marinos
Con diferentes especies de salmón
El movimiento de les medusas hipnotitza la vista

Genial la camiseta. Hairy Otter (nutria peluda)

Después de alargar la visita tanto como hemos podido, tocaba ir a buscar la caravana, que estaba en la otra punta de Seward. Nos hemos quedado mirando un buen rato la calle desde las puertas del Sealife Center, como si alguien tuviera que desconectar un interruptor y hacer que la lluvia parara. Es entonces cuando hemos oído las primeras palabras en castellano de todo el viaje. Un «joder» bien hispano, que nos ha hecho comenzar una conversación con dos parejas de vascos que también se encuentran de viaje por Alaska. Después de despedirnos, hemos decidido que Cristina se quedaba en el edificio, y yo salía a buscar la caravana. Maldita forma física. He llegado al camping como si hubiera hecho un maratón, y encima empapado de arriba a abajo. Como se movía el «bicho». Las rachas de viento eran brutales, y costaba conducir la caravana.

Después de recoger a Cristina queremos buscar un buen restaurante donde comer. Nos lo merecemos. Pues hoy no toca! Se ha ido la luz de la ciudad. Rodeamos en caravana por las calles, pero nadie tiene luz. No importa! Tenemos la casa con ruedas, y la nevera llena de existencias. Nos detenemos entre dos calles para no notar tanto el viento, y preparamos una buena comida. Ah! Tiempo de relax. De hecho, ahora que lo pensamos, incluso lo necesitábamos. Estamos muy cansados, y no paramos de hacer cosas cada día. Está bien un poco de descanso…

La luz vuelve, y queremos hacer un café, pero muchos lugares ya no han vuelto a abrir, y otros cierran demasiado pronto para nosotros. Vamos a un supermercado (Safeway) donde sabemos que hay un Starbucks. Aprovechamos y compramos carne para hacer la cena. Nos volvemos a instalar en el mismo camping de anoche, el Waterfront Park, pero esta vez nos alejamos un poco más del agua. Por si acaso… Un día tranquilo, pero a más de 8.000 kilómetros de casa. Tampoco está tan mal!

Acabamos el día escribiendo en el blog y leyendo un poco…

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RUTA ALASKA – Día 13 – Visitando el glaciar Exit.

Hoy es el segundo día que visitamos un glaciar, y nuevamente volvemos a disfrutar al ver tan de cerca una masa enorme de hielo. Tras dejar el camping Renfro’s Lakeside Retreat (como les gusta los nombres largos a estos yanquis), ponemos en marcha la caravana hacia la ciudad de Seward (una de las más importantes de la Península de Kenai). Antes, nos desviamos de la Highway 9 (milla 3,7) en dirección glaciar Exit, situada en Kenai Fjords National Park.
Una pequeña carretera de poco más de 8 millas conduce hacia una zona de aparcamiento desde donde salen diferentes trekkings por acercarte al hielo.

El Glaciar Exit

La lluvia nos vuelve a acompañar, y de camino por la carretera, nos encontramos a un excursionista que hacía la ruta a pie hacia el glaciar. Nos mira con cara de pena y levanta el dedo haciendo autostop. Que no se asusten nuestras madres (no nos permiten recoger autostopistas ni abrir la puerta de casa a desconocidos…), pero paramos a recogerlo. El pobre está empapado y lleva una mochila enorme. Pero como quiere hacer los más de 12 kilómetros caminando??? Dan, así se llama el chico, es de Boston y está haciendo una ruta por Alaska solo. Compartimos caravana hasta llegar al aparcamiento.

Charlamos un rato con Dan

Él nos dice que quiere hacer el trekking más largo, el Harding Ice Field Trail, pero nosotros nos conformamos con una caminata más corta. Queremos llegar hasta el punto llamado The Edge of the Glacier («El límite del Glaciar»). Es un recorrido muy bonito, con una ligera pendiente que nos conduce hasta encontrarte bien cerca del enorme trozo de hielo. Uf! Impresiona. Vemos unos carteles que marcan hasta dónde llegaba el glaciar en diferentes años, y te das cuenta rápidamente del retroceso que sufre el hielo. Nos estamos cargando el planeta!!! (esto también nos lo dicen nuestras madres…).

Mirad las pequeñas personas qué pequeñas se ven…
Qué ganas de poder tocar el hielo con nuestras manos…

Hoy, hasta os dejamos un video de nuestra pequeña ruta:

Y nuestra foto de rigor delante el glaciar

La lluvia no ayuda mucho a hacer el recorrido, pero no nos importa! Nos pasamos un buen rato delante de la enorme masa de hielo, que tiene esos colores azulados tan característicos. Cuando volvemos a la caravana ya han pasado más de 2 horas y media. Allí nos espera Dan. Dice que no se ha atrevido a hacer la ruta larga, que el tiempo no era bueno, y se apunta a volver a la ciudad con nosotros.

Lo dejamos en un camping de Seward, al lado de su tienda de campaña, y nos agradece mil veces nuestra ayuda (tranquilas mamas, nadie nos ha raptado!). Aprovechamos que tenemos la caravana aparcada para visitar la ciudad. Una calle principal con los restaurantes y tiendas y el puerto a un lado. Entramos a comer algo light en Ranting Raven, una mezcla de tienda/pastelería/cafetería.

La calle principal de Seward
A esta gente de Alaska les encanta los murales
La bonita isglesia de St. Peter, en Seward
Aquí todos son muy simpáticos…

Nos dirigimos en la autocaravana al camping donde dormiremos. Lo tenemos apuntado en nuestro listado, y está a las afueras de la ciudad. Pinta muy bien. Cuando llegamos, nos equivocamos de entrada y eso nos permite ver todas las instalaciones. Caray, además de la zona de acampada dispone de cabañas y edificios de madera, tipo hotelito. Entramos en la recepción decididos a quedarnos. La respuesta de una intrigante señora a nuestra pregunta de si tienen lugar por esta noche es: «Are you military?» («Sois militares?» – os lo traducimos mamas, no os preocupeis-). Yo quería decir que ya hace unos años que hice la mili en Jaca, pero mi inglés no me ha permitido traducir la broma. Resulta que hemos ido a parar a una zona de acampada y de habitaciones sólo para militares. Osti tú! Cambio de planes.

Cuando vemos el nombre lo entendemos todo…

Volvemos a Seward, y acampamos justo frente al mar, en toda una zona que la ciudad tiene dispuesta para campistas. No está nada mal. Movemos la caravana para que la ventana de la cama dé al agua. Es muy cierto lo que nos dijeron nuestros amigos Jordi y Silvia, que visitaron Alaska hace unos años. Las mejores vistas, si visitas este territorio, siempre las tienen los campistas!

(Buenas noches, mamas…).

Dormimos cerca del agua, en Resurrection Bay

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RUTA ALASKA – Día 12 – En Palmer, con un poco de vida social

Lo necesitábamos! Después de tanta naturaleza y ver a poquísima gente, nos ha ido muy bien volver al ambiente de ciudad. Bueno, ciudad es un decir. Palmer es pequeña (6.000 habitantes), pero de momento es la ciudad que más nos ha gustado del viaje. Típicas calles anchas y espacio por todas partes, separan los edificios con extensiones de terreno enorme. Como se nota que les sobra… Pedimos información en el Visitor Center, miramos tiendas de regalos, y comemos en el Vagabond Blues, una cafetería/restaurante que nos ha encantado.
Total, se ha hecho la 1 de la tarde y todavía no habíamos salido de allí. Comer con otras personas de vez en cuando no es tan desagradable… (nos estamos convirtiendo en unos antisociales solitarios, je, je).

La antigua estación de ferrocarriles de Palmer
Encontramos tiendecitas con objetos para decorar
Cómo son estos americanos. Hasta sacan dinero de los cajeros sin salir del coche. Cómo se debe llamar esto? Banco-auto??
La cafetería Vagabound Blues de Palmer
Comemos un poco para coger fuerzas
En Palmer encontramos una escultura marcando la distancia en millas a muchas partes del planeta 

Hoy ya no ha llovido en todo el día, y eso nos ha ayudado mucho. Todavía tenemos secándose un montón de ropa del diluvio de ayer.

Hacemos kilómetros y volvemos a pasar por Anchorage, la ciudad donde comenzamos la ruta. No nos detenemos. Ya la volveremos a pisar el último día. Continuamos por la Highway 1 hasta adentrarnos en el Turnagain Arm, una larga lengua de mar tierra adentro.

Hacemos una pequeña excursión por el bosque

Existen un montón de miradores y lugares donde parar para hacer caminatas. En la milla 111’9 encontramos la McHugh Creek Picnic Area. Allí dejamos la caravana y nos adentramos por el bosque por uno de los varios trekings. Los senderos están bien marcados y el bosque es tupido y lleno de vegetación. Los carteles que avisan de la presencia de osos nos crean una sensación extraña. Es una mezcla de querer encontrarse con uno y a la vez no cruzarte con ninguno… Algunos excursionistas llevan cascabeles colgando para hacer ruido continuo. Tendremos que comprar uno! Rodeamos un pequeño río hasta llegar al punto de partida. Es un simple paseo, pero se puede optar por excursiones más largas y complicadas.

Un pequeño río nos acompaña durante gran parte de la excursión

Más adelante, en Bird Point Scenic Overlook, nos detenemos para ver la subida de la marea. Es pura matemática. Por internet vimos que a las 17:32h subiría el nivel del mar, y lo cuadramos para verlo en directo. Este es uno de los mejores puntos del mundo donde ver el cambio rápido de la marea. Es sorprendente. A la hora en punto ves como una pequeña ola se adentra hacia lo que era playa hasta hace un momento e inunda poco a poco toda la extensión.

La ola aparece puntual a la hora marcada para el inicio de la marea
Vemos volar unas cuantas águilas por la la zona
Entramos a la Península de Kenai

Se iba haciendo tarde y no sabemos dónde pasar la noche. Decidimos hacerlo en una zona de acampada libre, pero debido a unas obras en la carretera nos pasamos el punto de entrada (cada día nos encontramos alguna zona de obras. No paran de arreglar las carreteras y lo tienen todo super bien organizado y señalizado). Por fin vemos un par de alces, lo que aquí llaman «moose», pero no podemos detenernos y hacer fotos. Un poco más adelante nos encontramos un camping que tiene buena pinta, y aunque ya son las 20h y comienza a oscurecer, encontramos un amable recepcionista que nos indica dónde situarnos. El lugar es pequeño, pero estamos entre las montañas de la Península de Kenai. Perfecto!

Antes de dormir, jugamos a pintar con la luz de la linterna!

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RUTA ALASKA – Día 11 – En el glaciar Matanuska… y acabamos empapados!

Hicimos bien ayer de avanzar kilómetros hasta llegar al lugar donde hemos dormido. Ha sido una buena elección el Lake Louise State Recreation Area. Es el típico lugar de acampada que nos estamos encontrando estos días. Tranquilo, con mucho espacio y rodeado de naturaleza. En este caso junto al enorme lago Louise, por donde hemos hecho un paseo antes de continuar la ruta. Hacemos las 19 millas que nos separan de la Glenn Highway y vamos dirección Palmer.

Así es un típico sitio de acampada en la montaña. Con mucho espacio…
El agua del Louise Lake estaba muuuy fría!
No hace falta que lo repitamos: completamente solos…

Está lloviendo, y paramos a poner gasolina en la milla 128. Allí nos encontramos el restaurante/lodge Eureka. Como empieza a caer el diluvio universal y hace mucho, mucho viento, decidimos entrar a hacer un café bien calentito. Nos encanta el lugar. Es la típica cafetería de pueblo estadounidense, con las mesas y barra de bar que estamos acostumbrados a ver en las pelis. Sólo que el lugar está lleno de cazadores, todos vestidos iguales: ropa militar, gorra; barbudos y barrigones. Creo que se nota rápidamente que no somos de Wisconsin, precisamente… Decidimos hacer un «brunch» y comer algo. Una hamburguesa para Cristina, y una cinnamon roll para mí (os he dicho ya que soy un fan de este tipo de ensaimadas de canela?).

Tomamos un buen desayuno/almuerzo en el restaurante Eureka

Seguimos adelante con el estómago lleno. Vamos a visitar el Glaciar Matanuska, uno de los que tiene un acceso más fácil. En la milla 102 encontramos la entrada al Glacier Park. Es un camino sin asfaltar y con toda la lluvia que cae, se está convirtiendo en un barrizal lleno de baches. Bajamos con mucho cuidado. Incluso dudamos a la hora de cruzar un estrecho puente de madera. Pero sí la caravana debe pesar 3 toneladas??? Llegamos a una especie de edificio de madera, medio tienda-medio oficina del parque. Resulta que la carretera para acceder al glaciar es privada, y se deben pagar 20 dólares por persona para pasar. Adelante! No hemos llegado hasta aquí para nada.

Conducimos 2 millas más hasta chocar de frente con un enorme glaciar. Qué sensación. Delante de la caravana tenemos uno de los glaciares más grandes de los Estados Unidos. La lástima es que no para de llover, y el cielo está muy tapado. Qué le vamos a hacer! Decidimos hacer una caminata de 1/4 de milla hasta llegar a la base del glaciar. El camino está lleno de barro y agua, y la lluvia nos empieza a dejar bien empapados, pero nosotros sólo miramos hacia adelante, hacia la enorme extensión de hielo que parece gigantesca.

Llega un punto donde indica que continuar es responsabilidad de cada uno, porque puede ser un poco peligroso. Caminamos un poco sobre el hielo, hasta que vemos que empieza a resbalar demasiado. De hecho estoy a punto de caer de culo, y la verdad es que el contacto del hielo sobre la piel no es muy agradable. Disfrutamos un rato de las vistas, pero volvemos atrás, calados hasta los huesos!

Como siempre, debemos tener un recuerdo fotográfico de nuestro paso…

Hacemos más carretera, con mucha atención, ya que la lluvia provoca pequeños deslizamientos de rocas sobre la calzada. Finalmente, sobre las 18h, las nubes se abren y aparece el sol. Por fin! Lo esperábamos con tantas ganas que nos parece una visión mágica.

Por fin… Para de llover y sale el sol
Se va abriendo el cielo y nos regala esta luz…

Llegamos a la ciudad de Palmer, es un poco más grande de lo que estábamos acostumbrados últimamente. Como vemos que hay supermercado Safeway y tienen gasolinera, aprovechamos para hacer 4 compras y llenar el depósito hasta arriba. El primer día de viaje nos sacamos una tarjeta de clientes y tenemos que aprovechar el descuento que nos hacen!

Buscamos el campsite Mountain View RV Park, del que habíamos leído que estaba bien. Llegamos justo cuando empieza a oscurecer. Tienen electricidad y wifi, así que podemos cargar los «cacharros» y ponernos al día con el blog. Muy a menudo tenemos que buscar una biblioteca o algún bar que tengan wifi para conectarnos. De momento, a pesar del trabajo, intentamos llevar el blog al día!

Pasamos la noche (hoy sí, con más caravanas) en el Campsite Mountain View RV Park, en Palmer City.

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RUTA ALASKA – Día 10 – Valdez. Llegamos a las 1.000 millas recorridas…

Otro día que sufrimos las consecuencias de viajar en temporada baja. Nos levantamos en el pueblo de Valdez y decidimos desayunar fuera de la caravana. Elegimos la Magpie’s Bakery. Sólo por el nombre ya suena bien. Tenemos ganas, bien sobre todo yo (Manel), de un buen pastel. Y por ser la única cafetería auténtica del pueblo (el resto son restaurantes o bares) no lo hacen nada mal. Buenísima la cinnamon roll y el café con leche de medio litro.

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Mmmmm! Bueníssima. Hacen las cinnamon roll caseras cada día

Como decíamos, sufrimos el pequeño inconveniente de viajar fuera de temporada. Llueve durante toda la mañana, y no nos acabamos de decidir si hacer la ruta en crucero visitando el Glaciar Columbia o no (se encarga la empresa Stan Stephens Cruises) ya que el día está muy tapado, y la excursión es un poco cara. Finalmente pensamos que ya que estamos aquí debemos hacerla… Pues cuando entramos en las oficinas para reservarla, nos dicen que debido al mal tiempo y que ya están a punto de finalizar la temporada, han decidido cerrar el servicio de cruceros. Ole!

Ya estamos viendo que muchos sitios ni tan solo cumplen los horarios que habíamos consultado por internet antes de venir. Suponemos que al no haber turistas, cierran antes de tiempo. Tendremos que volver a la montaña, donde no tienen horarios…

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Muchos carteles de «cerrado» (parecen 2 fotos, pero es 1 separada por el marco de la puerta…)
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Quién no tiene su barco aparcado delante de la puerta de casa???
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Puerto de Valdez

Cambio de planes. Deshacemos parte del camino de ayer y salimos de Valdez. Antes, volvemos a conducir por Dayville Road, la carretera que bordea la costa (donde ayer pudimos ver un oso). Pero aparte de muchas gaviotas y algún león marino no vemos nada más.

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Una mañana de niebla
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Hasta las gaviotas se esconden de la lluvia!
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Un león marino nada en el agua congelada…

Llueve durante toda la mañana, y hasta bien entrada la tarde no para. Nos lo tomamos con filosofía. Es mejor ser positivo, y durante nuestros viajes de eso nos sobra a los dos. El contador ya pasa de las 1.000 millas! (unos 1.500 km). Paramos la caravana y comemos ante las imponentes vistas del lago Atna. ¿Qué más podemos pedir? Esto no lo podemos hacer en casa… Además, y hablando del tema comer, y ahora que Cristina no me oye, estamos comiendo super-bien. Y eso que el 80% de las comidas los cocinamos y comemos dentro de la caravana. Pero es que con la gran chef Cristina, es imposible comer mal. Ni bocadillos ni nada. Comemos caliente cada día. Tenemos carne, pasta, sopas, cremas… Te puede improvisar una fantástica cena con 4 cosas. Es la McGiver de la cocina!

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Comiendo delante del lago Atna. Quién necesita televisor???
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Atención! Familia de patos cruzando la carretera

Nos hemos arriesgado un poco con la gasolina (bueno, de hecho ha sido cosa mía). Hemos apurado un poco y aquí no encontramos gasolineras en cada pueblo. Es mejor ser previsor y no apurar. Finalmente hemos parado en una pequeñita que hemos visto cuando ya nos veíamos tirados en la carretera. Y lo mismo nos ha pasado a la hora de elegir el lugar donde detenerse a hacer noche. Teníamos previsto un camping en el pueblo de Glennallen, pero lo hemos encontrado cerrado (sí, otra vez el tema de viajar fuera de temporada…). No sufríamos mucho, porque podemos detener la caravana en cualquier rincón y dormir, pero nos gusta hacerlo a zonas de acampada señalizadas.

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Y cuando decimos campings, no os imaginéis los típicos de costa o montaña de nuestro país. Son bastantes sencillos. Los más completos ofrecen corriente y agua en la plaza donde aparcas, y un pequeño edificio con duchas y lavabos. Los más sencillos, normalmente pertenecen a los Parques Nacionales del Estado y son unas simples parcelas niveladas. Nada más. De hecho no hay nadie que los lleve. Te colocas en el lugar que te guste y depositas 10 dólares en un buzón metálico.

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Tenemos la suerte de ver otra «Bald Eagle»

Pues bien, se iba oscureciendo y no sabemos dónde parar a dormir. Buscando en la guía, hemos leído que en el lago Louise encontraríamos el Lake Louise Recreation Area. Un puesto de libre acampada. Hemos tardado bastante en llegar porque la carretera no era muy buena, pero a pesar de estar muy perdido, nos ha sorprendido ver muchos coches cuando hemos llegado (bueno, más bien todo eran todoterrenos tipo camioneta, la mayoría con remolque). De repente, nos encontramos con un par de coches parados ante nosotros, y enseguida hemos comprendido que había algún animal a la vista. Por supuesto! Un grupo de ciervos se han plantado en la carretera ante nuestros ojos. Qué ilusión. Vamos a hacer fotos!

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Un grupo de ciervos salen a la carretera

Preparamos la cámara y nos disponemos a salir del coche, justo como hacen los conductores de delante nuestro y otro que se ha detenido detrás. Pero la sorpresa ha sido cuando en vez de cámaras, ellos han abierto las puertas y han salido todos con unos rifles más grandes que nuestra caravana. Dios mío, todos son cazadores. Ahora lo entendemos todo! Los pick-up son para cargar los animales cazados. Toda la película «Bambi» ha pasado ante nuestros ojos. Por suerte, una vez hemos llegado a la zona de acampada, un cartel prohibía la entrada con armas de fuego. Ya nos veíamos durmiendo rodeados de 20 tíos armados hasta los dientes…

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Y ya tenemos a los de la liga del rifle contentos…

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RUTA ALASKA – Día 9 – En ruta hacia Valdez.

Hoy hemos aprendido algo nuevo: por la mañana puede llegar a ser misión imposible llenar el tanque de agua de la caravana. Nos hemos encontrado con la tubería del agua del camping helada…

Salimos dirección Valdez, hacia el sur de Alaska, junto al mar. Hoy sí que podemos decir que el tiempo ha cambiado por completo. La lluvia nos ha acompañado durante la jornada. Ya nos pareció sorprendente que durante la primera semana nos hiciera aquel sol que ahora hechamos tanto de menos! Pero también tenemos que decir que el espectáculo visual vale la pena, con el aire que da la niebla y la lluvia… Paramos a comer a pies del Glaciar Worthington y encaramos la recta final hacia Valdez. Antes de llegar, paramos en un par de cascadas, la Bridal Veil Falls y la Horsetail Falls.

Las dos lenguas del glaciar Worthington
El glaciar Worthington
El Tsaina River
Los 3 en ruta…
Colores y colores…
Paramos en la cascada Horsetail
Como un turista cualquiera…

En Valdez, localizamos el camping y después de merendar en la caravana (no ha habido manera de encontrar ninguna cafetería decente abierta en todo el pueblo!), nos hemos dirigido a la zona de Dayville Road. Habíamos leído en algún foro que en la desembocadura del río, en Salomon Gulch, se pueden ver osos pescando y águilas de cabeza blanca. Vamos a ver, no?

Ya no es epoca fuerte, pero todavía se pueden ver salmones en los ríos
Una águila de cabeza blanca

Nosotros no nos lo creíamos pero hemos ido porque no teníamos nada mejor que hacer… Nuestra sorpresa (gigante), ha sido ver un letrero luminoso al inicio de la carretera donde alertaba de la presencia de osos y avisaba no salir del coche. Qué nervios! Hemos ido conduciendo por la carretera muy despacio, vigilando a ambos lados, pero a medida que iban pasando los minutos y no encontrábamos ni rastro de ningún oso, nos íbamos decepcionando. Hemos podido ver un par de águilas de cabeza blanca, eso sí, pero estábamos muy lejos para poder verla claramente. Nos hemos quedado embobados con las aves y pensando en volver hacia el camping, cuando de repente, hemos visto un oso negro enorme pescando en medio del río! Qué fuerte! Hemos estado más de una hora observando y admirando este precioso animal como comía salmones y asustaba a las gaviotas que le querían robar su cena. Qué espectáculo! Y además, éramos los únicos espectadores presentes! Hay un montón de normativas explicando que no te puedes acercar a menos de 90 metros de un oso, pero nosotros no nos atrevíamos a mover la caravana, y él se iba acercando. Lo hemos tenido a unos 25 metros!

Hemos alucinado con el cartel!!
Un alucine descubrir un oso negro!

Cuando anochece volvemos, ahora sí, hacia el camping para cenar y acostarnos con el ruido de fondo de la lluvia, que hoy nos ha acompañado durante todo el día…

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RUTA ALASKA – Día 8 – Primera semana de viaje…

A las 4 de la madrugada, hemos empezado a oir la lluvia como caía sobre nuestra caravana. En cualquier otro momento, estar en medio del bosque, completamente solos, absolutamente a oscuras, podría parecer un relato de terror… Pero todo lo contrario! Estábamos tan a gustito… Nos tomamos con mucha calma el desayuno. Es un tiempo sagrado para nosotros!

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Nos ponemos en marcha bajo un cielo gris, aunque no llueve. Sin embargo, la temperatura se mantiene como en los últimos días: fresquito durante el día y muy fría durante la noche. Tomamos la Richardson Hwy hacia el sur, cruzando las Alaska Range Mountains. Nos acompaña la Pipeline casi todo el tiempo (tubería petrolera de 1.300km…), y hemos rozado el Summit Lake, antes de llegar al pueblo de Paxson, y el Paxson Lake justo después.

Qué tranquilidad…
Momentos antes de cruzar las Alaska Range
La gasolinera y el restaurante no pueden faltar en ningún pueblo, como el de Paxon
Lago Atna

El sol va asomándose y nos acompaña a ratitos hasta llegar a Glennallen. Encontramos el punto neurálgico del «pueblo», que vendría a ser una gasolinera, una tienda de regalos y el visitor center, donde aprovechamos para recoger información de la excursión que queremos hacer mañana en el Wrangell-St.Elias National Park Reserve. También hemos encontrado dos camionetas: una que sirve de tenderete para vender fruta y verdura y otra que vende comida thailandesa para llevar. Aprovechamos para gastar un poco en las dos. Compramos manzanas y melocotones, y la comida en el Tok Thai Food. Paramos unos metros más adelante, con unas vistas magníficas, y aprovechamos para comer.

Compramos un poco de fruta de la buena
Nos encontramos una pequeña camioneta donde sirven buena comida thailandesa
Comemos dentro de la caravana
Carreteras como la Edgerton Hwy parece que no se acaben nunca!

Continuamos por la misma carretera, dirección Copper Center, donde paramos a tomar un café en la única cafetería del pueblo, o al menos, la única que está abierta… Nos conectamos a internet, consultamos el correo y subimos la última entrada el blog que ya tenemos hecha. Cuando acabamos, vamos dirección Kenney Lake, donde hay un camping para pasar la noche, con el mismo nombre del pueblo. No es nada del otro mundo pero estará bien para instalarnos hoy.

Hasta las nubes de Alaska tienen algo especial…
La Sanford Mountain al aterdecer

Tenemos un pequeño momento de crisis porque queremos reservar la excursión para mañana a McCarthy y Kennicott pero al preguntar a las chicas que llevan el camping, nos dicen que creen que ya no hay buses que vayan a esta zona del parque Wrangell-St. Elias (con la caravana es muy complicado hacer la carretera ya que no está asfaltada y es muy fácil pinchar…). Nos dicen que tenemos un teléfono donde poder llamar a la compañía de los buses y así lo hacemos. Manel llama, les explica nuestros planes y nos dicen que, justamente hoy, es el último día que se hace esta ruta. Muy bien! Por un día, no podemos cumplir nuestros planes! A continuación, tratamos de llamar a la compañía que organiza las excursiones de trekking por el Glaciar Root, que es la parte importante de la excursión, pero entre que el tío se explica fatal y que se oye super mal, no aclaramos casi nada. Hablamos de nuevo con las chicas y, por suerte, se ofrecen a llamar a una gente que conocen ellas para preguntarlo. Nos explican que ya no hacen esta excursión y nos confirman que no hay buses y que McCarthy ya todo está cerrado por ser fuera de temporada. Es lo que tiene viajar a mediados de septiembre por estas tierras!
Así pues, cambio de planes. Mañana trataremos de llegar hasta Valdez, uno de los pueblos más importantes junto al mar, y disfrutaremos de la tranquilidad que tienes cuando sabes que no hay prisa…

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