Empezamos a notar el cansancio. Durante el día no paramos, y no dormimos mucho, que digamos! Tras el espectáculo visual de ayer, y de haber dormido menos de 7 horas, nos levantamos y emprendemos la marcha dirección Fairbanks de nuevo. Empezamos a bajar hacia el sur. Por el camino paramos en el rocambolesco pueblo de North Pole (sí, sí, alguien tuvo la brillante idea de bautizar un pueblo con el nombre de Polo Norte). Y adivináis cuál es la gran atracción turística del lugar. Pues, aquí representa que el Papa Noel tiene su oficina y recibe las cartas de todos los niños del mundo (no sabemos cuántas de estas oficinas debe tener repartidas por el planeta…). Hay una super tienda donde se puede encontrar todo tipo de artículos relacionados con la Navidad. Muy freaky todo! Y hoy, comida para tres; nosotros dos y un Papa Noel de más de 10 metros que nos acompaña!
Parece que los magníficos paisajes no nos abandonan. Después de Denali National Park, nos dirigimos al Wrangell – St.Elias National Park Reserve. La carretera continúa rodeada de montañas y árboles de potentes colores.
Hacemos más de una parada durante el camino para descansar un poco y tomar fotos, y comprobamos lo que habíamos leído en más de una guía. Junto al ríos y lagos, está lleno de unas pequeñas moscas (o mosquitos un poco diferentes…) muy molestas. Y eso que en septiembre dicen que ya no hay tantos, pero en verano es mucho peor!
El día sigue siendo claro (no nos lo acabamos de creer) y hemos podido ver con total claridad los 3 picos más importantes del Alaska Range: Mt. Deborah (3.761 metros), Hess Mountain (3.639 metros) y Mt. Hayes (4.216 metros). También nos impresiona la «Pipeline», la tubería que lleva el petróleo que se extrae del norte de Alaska y que llega hasta Valdez, junto al mar, donde desde allí se reparte en el resto del país en barco. Nada menos que 1.287 kilómetros de tubería (como si fuera de Barcelona a Normandía, en Francia…).
Volvemos a poner gasolina y limpiamos los cristales en el pueblo de Delta Juction, donde estamos a punto de quedarnos a pasar la noche. Pero como sólo son las 18:30h, decidimos continuar un poco más y finalmente nos detenemos en el Donnelly Creek State Recreation Site. Son unas zonas de acampada estatales, donde sólo encuentras un terreno delimitado en parcelas y unos pequeños aseos (bueno, mejor dicho, un enorme agujero en el suelo). No disponen de electricidad ni duchas ni ningún tipo de servicio. La finalidad es sólo un lugar donde pasar la noche. Lo bueno es que están en plena naturaleza, y son muy baratos. 10 dólares que tienes que depositar en una caja y llenar un formulario tu mismo con los datos.
Nos pasamos un buen rato intentando encender el fuego para hacer la cena. Pero tenemos que decir la verdad, no somos capaces de mantener la llama! Y lo hemos intentado, eh? Finalmente hemos de cocinar dentro de la caravana… Hoy se esperaba una noche muy buena para la formación de auroras, pero finalmente el cielo se ha tapado. Y para ser sinceros, en el bosque, de noche, se oyen un montón de ruidos que no sabes muy bien de dónde vienen… (Sí, un poco cobardes lo somos, jejeje!).
Clica para ver el resumen de la ruta por Alaska
Clica para ver todas las entradas sobre Alaska









































